Dos décadas formando nuevas generaciones

La intersección de las calles Rondeau y Sicilia, en pleno barrio Juramento, es la sede del Jardín Municipal Nº 31 que cobija día a día a niños que dan sus primeros pasos en las aulas. 

Liliana Aceituno es la directora de la institución desde 1994, tan solo un año después de su inauguración en septiembre de 1993. Al respecto, señaló: “Desde mi ingreso esta comunidad ha sufrido muchos vaivenes, pero en los últimos tiempos se ha estabilizado. La gente ha elegido a nuestro Jardín y ya notamos que vienen los hijos de nuestros egresados. Su tradición se ha trasladado de generación en generación. 

Para nosotros es toda una satisfacción” Una matrícula de 207 niños divididos en cuatro salas a la mañana y otras tantas a la tarde. Las mismas se dividen simétricamente: en cada turno hay una sala de tres, otra de cuatro y dos salas para cinco años de edad. Los alumnos provienen de los barrios Cerrito, Juramento, Nuevo Golf y en menor medida del barrio San Martín. 

Para este 2014 cuenta con dos proyectos centrales: uno denominado “Camino a la autonomía”, el cual apunta a los valores, los límites y la salud de chicos, siendo de carácter anual. Al mismo tiempo, se trabaja con los padres en virtud de que observen los cambios que sus hijos van experimentando. El restante, es el proyecto de Biblioteca, donde las múltiples donaciones recibidas originaron que deje su “carácter áulico” para un ámbito más generalizado. Según la titular: “Para cada edad hay muchos libros, de una temática variada. La biblioteca se amplía cada vez más. Nuestra idea también es acercar a la familia a la lectura”.

Por otro lado, también han desarrollado el proyecto artístico Antonio Berni que abarca a todo lo que es plástica, estimulando el lenguaje expresivo. Siguiendo esa línea, en conjunto con la Escuela Primaria Nº 10, realizan diversos trabajos de comunicación y lenguaje. También, trabajan los proyectos Acercar, Sonrisitas, Fundación Cánepa y uno de Nutrición, junto con la Universidad Fasta. Este último apunta a la alimentación saludable, reuniendo a los padres de los niños de las salas de cinco.

En relación a las iniciativas, Aceituno opinó que: “Nos inclinamos a trabajar en pocos proyectos, pero nuestra intención es que sean realizables. Apuntamos a la calidad, queremos que salgan bien, como corresponde”. En vísperas del paso de los niños al siguiente nivel de formación, el Jardín cuenta con un proyecto de articulación con la Escuela Primaria Nº 10 cada fin de año.

En cuanto a su identidad, el centro educativo tiene el orgullo de contar con un comedor propio que alberga a cuarenta chicos y una remozada estructura interna, con paredes pintadas. Tal importancia lo reflejan las palabras de su directora: “la gransatisfacción del jardín es la pintura nueva de sus paredes. Fue el gran regalo por los veinte años”.

Un Jardín que evolucionó paralelamente con las necesidades de un barrio. En una sociedad que reclama cada día más, la educación es el pilar fundamental para su desarrollo. Todo comienza desde el nivel inicial.