Martes 05 de Mayo de 2020 - 17:00 hs

Consejos para familias y docentes sobre COVID-19


 

ALGUNOS CONSEJOS ÚTILES PARA LA CONVIVENCIA 

 

MANTENER RUTINAS  de manera flexible aportan la seguridad de que algunas cosas no cambiaron (organizar el tiempo con horarios para realizar tareas, mirar películas, etc.).

 

EVITAR LA SOBRE-INFORMACIÓN limitando el tiempo de estar frente a la tele con las noticias sobre la pandemia. 

 

PONERSE DE ACUERDO en algunas normas básicas, en el uso de espacios, en asignar tareas para colaborar en el hogar, destinar actividades de cuidados personales (higiene y vestido).

 

USAR LA TECNOLOGÍA para estar más cerca de nuestros afectos, conectarnos con personas que nos animen positivamente.

 

DEJAR ESPACIO AL TIEMPO LIBRE aburrirse permite desplegar la creatividad, desarrollar la fantasía y el pensamiento mágico.

 

PROPONERNOS TAREAS CREATIVAS inventando historias, realizando actividades manuales (pintar, dibujar, cocinar) y que nos hagan mover (bailar, hacer ejercicios, preparar juegos).    

 

ESCUCHAR a cada miembro de la familia, conocer sus sentimientos, temores e inquietudes. No importa la edad de quien se expresa, por más pequeño que sea, siempre tiene algo que decir, preguntar o aportar. Explicarles con tranquilidad que es transitorio y la importancia de tener una actitud solidaria.

 

CONSTRUIR OTROS PUENTES estando alertas  y ofreciendo ayuda para tender redes a quien lo necesite.

 

NUESTROS NIÑOS tienen que comprender que quedarnos en casa nos permite cuidarnos y cuidar, no por miedo a contagiarnos sino porque hay personas de salud más frágil que debemos proteger, por ejemplo, a los abuelos. Explicarles con tranquilidad lo que pasa, que es transitorio y la importancia de tener una actitud solidaria.

 

ES UN BUEN MOMENTO para descubrir habilidades ocultas, para reaprender juntos.

 

LOS ADULTOS debemos hacer lo que nos haga sentir cómodos, y si sentimos que las cosas se nos escapan de las manos, no debemos tener miedo de pedir ayuda, al contario, eso nos hace más valientes y responsables.

 

RECONOCERNOS con nuestras propias angustias, miedos y preocupaciones. No siempre estaremos en condiciones de sostener la paciencia ni las ganas de jugar con ellos o ayudarlos en las tareas.

Los niños detectan el malestar de los adultos y pueden demostrar su sufrimiento de diversas maneras:

  • Pueden estar muy demandantes, pidiendo atención permanente.

  • Pueden llorar de modo aparentemente inmotivado y con frecuencia.

  • Pueden moverse sin parar.

  • Pueden negarse a hacer todo lo que se les pide.

  • Pueden estar agresivos por momentos.

  • Pueden comer en exceso.

 

RECUERDA: EL BUEN TRATO NO ESTÁ EN CUARENTENA

 

¿Cómo explico una epidemia a los más pequeños? 

Todas las recomendaciones que vienen a continuación se refieren a niños y niñas en etapa de educación infantil temprana (hasta los 6 años, aproximadamente, dependiendo del grado de madurez). En otras edades deberemos tener otros enfoques más adecuados a su nivel de competencia y que les permitan aprender y desarrollarse acorde a su edad.

 

Los medios de comunicación y la alarma social a veces precipitan el trabajo de familias y educadores obligándonos a explicar cosas de las que nunca creíamos que necesitaríamos tener que hablar con los más pequeños. No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades.

 

¿Cómo podemos afrontar esta situación desde un punto de vista educativo?

Enfocando el tema de manera que protejamos los derechos de los niños y niñas de los que somos responsables. En este caso, especialmente sus derechos a la protección y a la salud. 

 

ES IMPORTANTE CUIDARNOS Y CUIDAR A LOS MÁS PEQUEÑOS RODEÁNDOLOS DE SEGURIDAD, CARIÑO Y CONTENCIÓN.

 

Proteger sus emociones

 

Los niños y niñas muy pequeños aún no han adquirido la madurez suficiente para poder entender algunos aspectos biológicos, sociales y económicos de las enfermedades. 

La prioridad en esta etapa debe ser, precisamente, proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre. 

En este sentido conviene: 

  • Evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación. 

  • Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema, aunque el tratamiento sea adecuado: el tiempo que dedicamos a un tema también puede transmitir inquietud, aunque el tono no sea alarmista. 

  • Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones. 

  • Dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, en un lenguaje adaptado a su capacidad de comprensión, pero no engañoso. 

  • Si sientes que te faltan recursos para transmitir información, puedes recurrir a algunos de los cuentos que se editan cada año sobre salud y enfermedades, ya que permiten a los niños y niñas procesar el impacto emocional a través de la imaginación.

 

 

Prevenir la violencia 

A esta edad aún no tenemos la capacidad de reflexión necesaria para hacer un análisis crítico de las informaciones erróneas, malintencionadas o prejuiciosas. No podemos evitar que los niños y niñas entren en contacto con determinadas opiniones, pero tenemos que prestar especial atención porque incluso lo que un niño o niña un poco más mayor podría entender como un chiste puede ser tomado literalmente por los más pequeños. 

Por ejemplo: 

“Mi vecino chino es un coronavirus”. 

“Si tu abuela tose se va a morir”. 

“Hay que alejarse de los viejos”. 

“Los pobres contagian enfermedades”. 

A veces, por más que nos esforcemos en tratar adecuadamente y con sensibilidad estos temas en el aula o en familia, no podemos evitar que las conversaciones entre niños y niñas se conviertan en un “teléfono descompuesto”. 

A pesar de que es comprensible y que, en edades muy tempranas no hay realmente malicia en los comentarios, es muy necesario reconducir las percepciones erróneas que puedan estarse formando sobre determinadas personas o colectivos, para evitar que, con el tiempo, se conviertan en algo más grave. 

 

RECUERDA QUE EL EJEMPLO VALE MÁS QUE LAS PALABRAS.

 

A cualquier edad, pero muy especialmente con los más pequeños, de poco vale enseñar a lavarse las manos si no nos ven a nosotros hacerlo a menudo. Tampoco tendrá mucho efecto lo que les digamos sobre estar tranquilos si perciben nuestro nerviosismo o que les regañemos por llamar "coronavirus" a alguien si luego nos oyen a nosotros hacer chistes que no saben interpretar. 

En una etapa del desarrollo en la que las habilidades lingüísticas aún no están plenamente desarrolladas gran parte del aprendizaje se realiza por imitación y tiene un alto componente emocional. La educación de los más pequeños es un esfuerzo que nos puede obligar a emplear todos los sentidos. 

 

Fuentes

Equipo de Orientación Itinerante, Secretaría de Educación MGP (Gabriela Hohl y Teresa Romanello).

"Coronavirus(Covid-19) Lo que madres,padres y educadores deben saber: cómo proteger a hijas, hijos y alumnos" (UNICEF, Marzo 2020).

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