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¿Qué es el Cambio Climático?

Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático este fenómeno remite a un "cambio de clima atribuido, directa o indirectamente, a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables". Por ejemplo, la temperatura media de la década del 50 con respecto a la temperatura media de la década del 90.

¿Cómo sucede? Los Gases de Efecto Invernadero (GEI), entre los que se encuentran el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (NO2), el metano (CH4)  y el ozono (O3) tienen la propiedad de absorber y reemitir la radiación infrarroja que la Tierra recibe del sol. Gracias a ellos, ocurre un fenómeno conocido como efecto invernadero natural, que hace que la Tierra mantenga una temperatura promedio 15 ºC permitiendo las condiciones que hacen que la vida tal como la conocemos, sea posible. Si no existiera este efecto, la temperatura promedio sería de -18 ºC.

Si bien algunos de estos gases se encuentran naturalmente en la atmósfera, otros son producidos por el ser humano, es decir que son de origen antrópico, como resultado de actividades vinculadas a la generación de energía, el transporte, el uso del suelo, la industria, el manejo de los residuos, etc. La acumulación de estos gases en la atmósfera potencia el efecto invernadero natural y esto se traduce en aumento de la temperatura del planeta.

                                                                                     

Así, desde los últimos años del siglo XIX, la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado más de 0,6 ºC. De hecho, un informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) afirma que “el calentamiento desde los niveles preindustriales hasta la década 2006-2015 se estima en 0,87 °C”.

Este aumento está vinculado al proceso de industrialización iniciado hace más de un siglo y, en particular, a la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola que liberan dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.

 

                                                       

Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación 

Sin embargo, hay escenarios que prevén que la temperatura media de la superficie global subirá por encima de los 2 ºC, tornándose aún más peligrosa la vida en la tierra. Para mantener la temperatura global promedio por debajo de esa temperatura es necesario reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero en al menos un 80% en 2050, respecto a los niveles de 1990.

Como consecuencia, ya se observa la pérdida de biodiversidad; el retroceso de glaciares; fenómenos climáticos extremos; el cambio de circulación y acidificación de océanos; el aumento o disminución de las precipitaciones, según la zona geográfica; el aumento del nivel del mar; el aumento de las migraciones forzadas, tanto por emergencias causadas por catástrofes, como por trabajo; cambios en los hábitats y otros trastornos ambientales.

 

                                                           

 

Estos impactos, según datos de la Fundación Vida Silvestre Argentina, repercuten en las comunidades, afectando cada año a unas 325 millones de personas, causando 300 mil muertes y generando pérdidas por 125 mil millones de dólares por año, en todo el mundo.